El Corredor Bioceánico de Capricornio consolida su papel como plataforma de conexión entre Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, en un contexto de mayor acercamiento comercial y logístico entre Brasil y los países del Sudeste Asiático agrupados en ASEAN.
El trazado vincula puertos brasileños del Atlántico con las terminales chilenas de Antofagasta, Mejillones e Iquique. En Argentina, atraviesa las provincias de Salta y Jujuy antes de continuar hacia el norte de Chile, lo que ofrece una alternativa terrestre para acercar la producción brasileña a los mercados asiáticos a través del océano Pacífico.
Uno de los puntos centrales de la infraestructura es el puente que une Carmelo Peralta, en Paraguay, con Puerto Murtinho, en Brasil. La obra, financiada con recursos de Itaipú Binacional, avanzaba hacia su culminación en agosto de 2026 y es considerada una pieza fundamental del corredor vial bioceánico.
La relevancia de esta conexión coincide con la profundización de los vínculos entre Brasil y ASEAN. El secretario general de la organización, Kao Kim Hourn, realizó una visita de trabajo a Brasil entre el 18 y el 21 de agosto de 2026, con reuniones destinadas a ampliar el comercio, las inversiones y la cooperación.
La asociación sectorial ASEAN-Brasil fue establecida en 2022 y cuenta con áreas de cooperación previstas para el período 2024-2028. Entre ellas figuran el comercio, las inversiones, la resiliencia de las cadenas de suministro, la energía y el transporte. Según informó Brasil, el intercambio comercial con los once países de ASEAN alcanzó los 38.400 millones de dólares en 2025.
El crecimiento de los vínculos económicos le otorga al corredor una importancia potencial como conexión entre el mercado brasileño y los puertos del Pacífico, desde donde las cargas pueden proyectarse hacia el Sudeste Asiático. Sin embargo, la visita del secretario general de ASEAN no derivó, según la información disponible, en una decisión concreta sobre el uso de la Ruta Bioceánica, nuevos contratos, financiamiento específico ni un cronograma adicional de obras.
El aprovechamiento efectivo de la vía dependerá también de la coordinación entre los cuatro países. La compatibilidad de los procedimientos aduaneros, sanitarios y fronterizos será determinante para reducir tiempos y costos, especialmente en una ruta que combina distintos sistemas nacionales de transporte y control.
Por ahora, el corredor avanza como un proyecto de integración física regional cuyo valor estratégico se ve reforzado por la expansión de las relaciones entre Brasil y ASEAN. La infraestructura pendiente y la coordinación operativa definirán hasta qué punto esa conexión puede transformarse en una alternativa competitiva para el comercio entre Sudamérica y Asia.