El Gobierno de Santa Cruz informó el 8 de septiembre de 2026 que el 28 de agosto fueron acreditados $45.000 millones a la unión transitoria de empresas (UTE) a cargo de las represas hidroeléctricas sobre el río Santa Cruz. El consorcio está encabezado por China Gezhouba e integrado también por Eling Energía e Hidrocuyo.
El desembolso constituye un avance financiero para un proyecto que atravesó controversias contractuales y períodos de paralización. Sin embargo, hasta el momento no existe una confirmación independiente de que las tareas de construcción civil hayan comenzado efectivamente después del giro.
El ministro de Energía de Santa Cruz informó que los fondos comenzaron a fluir para atender deudas y que se esperaba una recomposición de la compra de insumos y de la contratación de personal “en pocos días”. Esa comunicación expresa la expectativa oficial sobre el impacto del desembolso, pero no acredita por sí misma una reanudación plena de los trabajos en los frentes de obra.
El antecedente inmediato fue el anuncio de ENARSA del 5 de marzo de 2026, cuando la empresa estatal informó que había resuelto controversias contractuales para encauzar la continuidad del proyecto. En esa instancia, indicó que la represa Jorge Cepernic tenía un avance oficial del 46% y que se priorizaría su continuidad dentro del esquema de los aprovechamientos hidroeléctricos.
El Gobierno nacional estimó entonces que completar ambas represas requeriría aproximadamente USD 5.000 millones adicionales. Esa cifra da cuenta de la dimensión del desafío financiero que permanece abierto, más allá del desembolso recientemente acreditado en pesos.
Las obras, ubicadas en la provincia de Santa Cruz, forman parte de un proyecto estratégico por su escala, la participación de empresas chinas y su eventual aporte al sistema de generación eléctrica. No obstante, todavía no están confirmados públicamente un cronograma actualizado de ejecución, el ritmo efectivo de incorporación de trabajadores y suministros ni el esquema completo para financiar la finalización de los trabajos.
Por ahora, el hecho verificable es la acreditación de los $45.000 millones. El próximo indicador relevante será comprobar si ese giro se traduce en la reactivación efectiva de la obra civil y en avances medibles, especialmente en Jorge Cepernic, cuya continuidad había sido priorizada por ENARSA.
Fuentes consultadas