La integración gasífera del Mercosur y Chile busca convertir la mayor disponibilidad de gas de Vaca Muerta en una plataforma regional de abastecimiento, con intercambios potenciales de hasta 70 millones de metros cúbicos diarios y un mercado de hasta US$5.000 millones anuales, según los resultados difundidos por CAF y OLACDE.

El desarrollo fue presentado el 8 de septiembre de 2026 en un encuentro organizado por el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Allí, Esteban Kiper, de OLACDE, expuso el Proyecto Regional de Integración Gasífera del Mercosur y Chile, una iniciativa que analiza las condiciones para ampliar los flujos de gas entre Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay.

La proyección corresponde a la Fase V del proyecto, cuyos resultados fueron informados por CAF y OLACDE el 29 de mayo. El análisis relevó infraestructura existente, posibles nuevas conexiones y mecanismos de convergencia regulatoria. También identificó diez rutas de integración entre centros de producción y consumo de gas en la región.

La cifra de US$5.000 millones refiere al valor potencial de los intercambios regionales, no a una inversión ya aprobada ni a un desembolso confirmado para construir una nueva red. CAF también mencionó inversiones superiores a US$25.000 millones y beneficios económicos regionales de hasta US$2.000 millones anuales, magnitudes que corresponden a conceptos diferentes y no deben confundirse con el volumen estimado del comercio gasífero.

Para Argentina, el planteo funciona como complemento de las exportaciones por gasoducto y del eventual desarrollo de proyectos de gas natural licuado. La disponibilidad de producción no es, sin embargo, el único requisito. La capacidad de transporte, la construcción o ampliación de conexiones, los contratos de largo plazo y la coordinación de normas entre los países serán determinantes para que el potencial de Vaca Muerta pueda traducirse en ventas sostenidas a los mercados vecinos.

El antecedente bilateral entre Argentina y Chile, también analizado por CAF y OLACDE, identificó oportunidades para sustituir importaciones y aumentar exportaciones mediante el uso de infraestructura existente y ampliaciones del sistema de transporte. Ese enfoque se integra ahora en una mirada regional más amplia, que contempla distintos corredores y fuentes de demanda.

La agenda continuó con una nueva fase del proyecto, orientada a estudiar oportunidades vinculadas con fertilizantes nitrogenados e infraestructura. CAF y OLACDE presentaron esa etapa en septiembre, en un contexto en el que una mayor oferta de gas podría favorecer nuevas inversiones industriales y de transporte.

Por el momento, las fuentes oficiales confirman estudios, rutas de integración y coordinación institucional, pero no una decisión de inversión, una adjudicación ni un cronograma ejecutivo para construir una red regional. El siguiente paso será definir qué conexiones resultan viables y bajo qué condiciones regulatorias y contractuales pueden sostenerse los intercambios proyectados.


Fuentes consultadas